10 Cosas, inevitables, que tiene probarse un sujetador
Comprar ropa interior, especialmente, probarse un sujetador, no es una de las actividades favoritas de las mujeres... Y sabemos porqué.
1.Enamorarte de uno y querer probártelo aunque sepas que no te sentará bien o que no lo usarás todo lo que quisieras. Hay sujetadores con copas muy sexys, encajes monísimos y otros diseños increíbles, pero… buscamos lo práctico.
2. La luz de los probadores no favorece a nadie; a NADIE. Fin.
3. Ir acompañada y preguntar qué tal te queda. Es inevitable pedir consejo, sea quien sea la persona que nos acompaña o lo que estemos probándonos en ese momento.
4. Tener que pedir una talla más o una menos… -a la dependienta o a quien nos acompañe-.
5. Ese momento en que la dependienta pregunta su compañera a voz en grito: “¡¿Queda de este modelo la talla 80B?!”.
6. El modelo que quieres no te vale y… lamentablemente no hay más talla. Finalmente compras el sujetador negro básico. Al fin y al cabo, ya tocaba jubilar el otro.
7. Por mucho que coloques y recoloques, alargues o acortes los tirantes o pongas el cierre más justo o menos, ese sujetador no te vale y punto.
8. Encontrar el sujetador perfecto a la primera es como dar con el príncipe azul. Tendrás que probarte muchos antes.
9. La cortina… igual que la luz, siempre da problemas. Parece que nunca está bien cerrada y que cualquiera que pase puede verte.
10. Las alarmas y las etiquetas son el eterno problema. Está claro que es por su culpa, por lo que los sujetadores no nos sientan bien cuando nos los probamos.